Desde 2015 dirige la Misión Biológica de Galicia. ¿Cómo la presentaría al público general?

Como un instituto de investigación del CSIC que se dedica a la investigación agraria y forestal, ocupándose de los principales cultivos de Galicia como el maíz, la judía, el guisante o las brásicas, así como de especies leñosas como la vid, los pinos o los robles. Destaca, a su vez, por ser el instituto de investigación más antiguo del CSIC en Galicia, pues fue creado en abril de 1921 por la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas. Ha estado adscrito al área de Ciencias Agrarias del CSIC y actualmente al área global Vida. Está situado en la provincia de Pontevedra (El Palacio, Salcedo), en una finca propiedad de la Diputación Provincial, si bien en sus orígenes su primera ubicación fue en Santiago de Compostela, en la sede del actual Parlamento de Galicia.

¿Qué reto, desde el punto de vista de la investigación, tiene la MBG?

Hacer más sostenible nuestro sistema agrario y forestal, tanto desde un punto de vista económico como ambiental. Nuestro reto es la mejora de los cultivos agrícolas y forestales con los que investigamos para aumentar su rentabilidad, calidad, resilencia o tolerancia a estreses de una forma integradora, promoviendo el uso sostenible de los recursos biológicos y ambientales.

¿En qué consiste, en general, la línea de investigación que se desarrolla en la MBG?

En el estudio de los procesos genéticos, bioquímicos, moleculares, ecológicos y evolutivos que son relevantes para hacer más eficiente y sostenible nuestra agricultura y silvicultura. Nos centramos en diversas especies de cultivos hortícolas, así como en cereales y especies leñosas ampliamente cultivadas, lo que nos permite generar conocimientos básicos acerca de los mecanismos implicados en su productividad y en su calidad, sin olvidarnos de la defensa de las plantas a estreses y, por supuesto, su adaptación al cambio global. El enfoque de nuestros estudios es integrador, intentando abordar simultáneamente tres aspectos básicos como son la resistencia, la productividad y la calidad alimentaria, que resultan claves a la hora de desarrollar variedades y mejorar sus características saludables.

¿Cuáles son, en ese contexto, las líneas de investigación específicas?

En primer lugar, la conservación y caracterización de la biodiversidad de los cultivos como base para desarrollar nuevas variedades que posibiliten un sistema agrario y forestal más sostenible social, económica y ambientalmente. En segundo lugar, estudiar los procesos genéticos y metabólicos que intervienen en la adaptación y evolución de los cultivos. En tercer lugar, los mecanismos de resistencia a estreses bióticos y abióticos. En cuarto lugar, los procesos y las rutas bioquímicas que afectan a la calidad y defensa de los cultivos. En quinto lugar, las relaciones entre el genotipo y el fenotipo para determinadas características metabólicas, morfológicas, fisiológicas y agronómicas de interés. Y, por último, los usos alternativos o aprovechamientos múltiples que incrementen el valor añadido de los cultivos, tanto desde un punto de vista de rentabilidad económica como ambiental.

¿Qué hace diferente, singular, a la MBG con relación a otros institutos y centros de investigación, del CSIC y de otros agentes del sistema de I+D+i?

Efectivamente, hay más institutos del CSIC que investigan en Ciencias Agrarias, pero con diferentes enfoques y objetivos. Se puede afirmar que, con nuestra larga trayectoria, somos un referente nacional e internacional en el estudio de cultivos de gran interés y tenemos colecciones de germoplasma, únicas y singulares, de gran valor para la comunidad científica, el sector privado y las asociaciones de productores.

¿Qué nos puede decir acerca de la investigación básica y aplicada que se realiza en la MBG?

Una gran parte de la investigación que realizamos es básica, de generación de nuevos conocimientos e indispensable como paso previo para hacer ciencia aplicada. No obstante, también tenemos objetivos de investigación aplicada con gran impacto a nivel social y en el sector productivo agrario y forestal. En los últimos años, todos los grupos de la MBG hemos hecho un gran esfuerzo en la transferencia de conocimientos. Dada la importancia del sector agroforestal en Galicia y la demanda potencial de los distintos sectores socio-económicos relacionados con este ámbito, seguiremos potenciando esta línea con el fin de transferir nuestros conocimientos y tecnología al sector industrial y, por supuesto, a la sociedad.

¿Podría poner algunos ejemplos concretos de la labor en la MBG en el ámbito de la transferencia?

La obtención de variedades mejoradas por su producción y adaptación a condiciones climáticas diversas; la revalorización del uso de variedades tradicionales, muy demandadas actualmente por sus buenas características nutricionales y su sabor, en restauración y mercados de proximidad y, por supuesto, el aprovechamiento de productos secundarios de los cultivos con los que investigamos, desde residuos de la vid hasta las resinas en pinos o las pepitas das uvas para la produción de aceites, así como el desarrollo de herramientas ecológicas para combatir las plagas forestales.

¿Qué le diría a una persona que no considere una prioridad invertir en I+D+i?

Que es un grave error, ya que hacerlo es invertir en el futuro, siendo a su vez clave para que un país progrese y para que la sociedad avance. Por eso, debe convertirse en una inversión estratégica global y prioritaria.

¿Y al personal de I+D+i que no considere relevante acercar sus investigaciones a la sociedad?

Pues que también es un error, pues los investigadores tenemos un papel fundamental a la hora de comunicar la ciencia a la sociedad. Somos los que mejor conocemos las investigaciones que se están llevando a cabo, y que van a modelar en gran medida el futuro de la sociedad. Todos los conocimientos derivados de nuestras investigaciones deben ser divulgados y conocidos por la sociedad y no deben quedarse ‘guardados en un cajón’.

¿Qué visión hay de ello, en general, en la MBG?

Estamos muy comprometidos con la difusión y la divulgación, es decir, con el fomento de la cultura científica. A través de las Unidades que hay en la Delegación del CSIC en Galicia, gestionamos nuestras relaciones con los medios de comunicación y nuestras actividades. Todo esto lo hacemos con el fin último de acercar la ciencia a la sociedad y compartir con el público general nuestros conocimientos y nuestro entusiasmo por la ciencia. Sin duda, ello nos va a permitir mejorar la visibilidad de la MBG como generadora de conocimiento e incentivar la participación ciudadana en cuestiones científicas.

¿Podría poner como ejemplo alguna situación en la que sus conocimientos científicos le hayan servido en su vida cotidiana?

Pues, por ejemplo, conocer las características saludables que puedan aportarnos en nuestra dieta algunos cultivos que teníamos infravalorados, descubrir los usos alternativos y los múltiples aprovechamientos secundarios que pueden tener los residuos de estos cultivos en la dieta y salud y que eran hasta ahora desconocidos y por supuesto conocer el valor terapéutico en prevención de cáncer y otras enfermedades que aportan los cultivos de brásicas.

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