¿Cómo se estructura este grupo?

En tres grandes líneas: Ecología Pesquera; Ecología y Biodiversidad Marina y Biología y Fisiología Larvaria de Peces Marinos.
La línea sobre pesquerías se inició con el propio instituto, en 1951, pues el IIM nació por la necesidad de dar respuesta científica a la gestión pesquera. Durante décadas su objetivo fue el de conocer en profundidad la biología de las especies explotadas y desarrollar modelos de evaluación y gestión pesquera. Ha ido evolucionando a medida que las demandas de la sociedad exigían nuevos enfoques, por ejemplo, el de la conservación de la biodiversidad, el de aplicar un enfoque ecosistémico a la gestión pesquera, el desarrollo de modelos integrados, regular la pesquería artesanal o el impacto del cambio climático en años más recientes.

La línea sobre ecología y biodiversidad marina arranca en la década de los 70, con el inicio de las investigaciones sobre los cefalópodos en España e Iberoamérica. Desde entonces, ha ido incorporando otros ámbitos de la ecología marina, como la ecología parasitaria, las relaciones entre los recursos marinos y las condiciones atmosférico-oceanográficas o los estudios sobre la ecología de los primeros estadios de desarrollo de los recursos marinos, especialmente de cefalópodos. Esta línea tiene un marcado carácter transversal desde el recurso hasta los diferentes estratos de la red trófica, ampliando su rango de acción hasta la mejora de los productos marinos reduciendo el impacto de los parásitos, principalmente los zoonóticos. Por otra parte, hemos sido pioneros en la creación de un sistema trazable de biobancarización de muestras y datos asociados, herramienta fundamental para el avance en la transferencia al sector industrial, mejorando la calidad y calidez de sus productos y diseñando nuevos sistemas para la comercialización de sus productos.

La investigación sobre la biología y fisiología larvaria de peces marinos se inició en 1988 y se centró inicialmente en el estudio de aspectos relacionados con la supervivencia y crecimiento de larvas de peces, concretamente en peces planos (rodaballo). Los avances en ese tema condujeron al establecimiento de una línea de investigación enfocada específicamente al estudio de especies protegidas, como los caballitos de mar y parientes cercanos (peces pipa), tanto en lo relacionado con el desarrollo de técnicas de cría en cautividad como en el estudio de su biología y ecología, aspectos que es necesario conocer para poder desarrollar planes de conservación de estas especies. A ello se une que los avances en el estudio de la microbiota en sistemas de cultivo de larvas peces llevó a desarrollar la aplicación de probióticos. Esta sublínea de investigación se aplicó en los últimos años al desarrollo de la acuicultura multitrófica integrada de peces y macroalgas, centrándonos en el cultivo de algas y las interacciones alga-bacteria.

¿Podría poner algún ejemplo en el que las investigaciones que desarrollan hayan dado un resultado de especial relevancia?

Se podría destacar la labor de asesoramiento en las pesquerías de Flemish Cap, lo que ha permitido la recuperación del stock de bacalao tras el colapso generalizado en toda Terranova, la apertura de una nueva pesquería como la del fletán negro o la incorporación del concepto de potencial reproductivo en los modelos de gestión, promoviendo la gestión sostenible de la explotación pesquera.
En el ámbito de la ecología de los cefalópodos, se ha avanzado en el conocimiento de sus larvas en la naturaleza, aspecto desconocido en muchos ámbitos en los que hemos sido pioneros, como el desarrollo de técnicas moleculares para conocer su dieta en la naturaleza o la influencia del clima en la variabilidad de la abundancia de sus recursos. Ello ha derivado en una línea de cultivo sostenible de pulpo basado en este conocimiento, en colaboración con la empresa Armadora Pereira, lo que ha posibilitado cerrar el ciclo de pulpo común en cautividad y continuar avanzando en el objetivo de lograr un cultivo industrial de esta especie de importancia socioeconómica. También caben citar los resultados alcanzados en el ámbito de la ecología parasitaria, donde se ha reducido el desperdicio alimentario asociado a sistemas productivos al crear un sistema alimentario más transparente y confiable, cubriendo un nicho de mercado para un segmento de clientes, grandes empesas que demandan una especialización inteligente. Por otra parte, se ha creado el primer biobanco de parásitos de recursos marinos y de acuicultura, pionero a escala global y que ha permitido afianzar un sistema trazable para la gestión de muestras y datos asociados.
Entre los hitos de la investigación en cultivo de caballitos de mar figura el desarrollo de la primera técnica de cultivo disponible de especies europeas de caballitos, con el correspondiente secreto Industrial, transferido a la industria, para la producción y comercialización industrial de caballitos de mar.
Y, por último, a través de la investigación en ecología microbiana se ha demostrado el potencial del uso de probióticos a la acuicultura lo que, combinado con el uso de macroalgas como biofiltros en sistemas AMTI, permitirá el desarrollo de una acuicultura más diversificada, sostenible y respetuosa con el entorno.

A todo ello se unen nuevos retos que esperamos alcanzar en el marco, por ejemplo, de un proyecto sobre la implementación de la Estrategia Marina en Macaronesia sobre la captura accidental de cetáceos en pesquerías.

¿En qué momento se encuentran sus investigaciones? ¿Está cerca de alcanzar sus objetivos, necesita abrir nuevas líneas de trabajo o debe continuar en la misma línea que hasta ahora para seguir avanzando?

En ecología los objetivos evolucionan con el conocimiento, por lo que siempre se está lejos de alcanzarlos y se están abriendo nuevas líneas o enfoques constantemente. Se han cumplido los que había hace 30 años, pero hay que seguir avanzando.
En cuanto a la investigación con caballitos de mar, se alcanzó el cometido principal de desarrollar técnicas de cría en cautividad y recuperar poblaciones en el medio natural mientras que las investigaciones relacionados con la gestión de enfermedades en organismos cultivados han contribuido en cierta medida al cambio actual de paradigma, al ir reconociéndose las interacciones con microbiota como un factor determinante en el estado de salud y de desarrollo de un organismo.

El conocimiento sobre cefalópodos debe seguir avanzando para alcanzar un uso sostenible de los recursos marinos vivos o a un buen estado ambiental de los océanos, por ejemplo, frente a cambio climático.

¿Podría indicar objetivos a corto plazo, medio y largo plazo para el grupo de investigación?

A corto plazo, consolidar una estrategia de liderazgo, crecimiento y posicionamiento, basada en el proceso de inspección y evaluación de parásitos emergentes y re-emergentes, respecto a los actuales entornos productivos, marco legislativo, y campos de oferta de riesgos biológicos. A medio plazo, completar en el estudio de las pautas de variación de la distribución y la abundancia de larvas de cefalópodos, especialmente las del pulpo común y de calamar común, cuantificándose el marco meteorológico, físico y biogeoquímico en el que se produzcan las pescas de larvas, y estimándose, por métodos indirectos, la producción primaria y la producción transferible en cadena trófica. A largo plazo, llevar el cultivo sostenible de pulpo común de una fase piloto a una fase industrial.
En general, alcanzar, un uso sostenible de los océanos y sus recursos, y mantener la biodiversidad. Esto no es un lujo, es algo fundamental y la investigación marina es un componente importante de una gobernanza integrada de los océanos. Además, hay que prestar atención al cambio climático en los océanos. En ese sentido, la investigación dentro de nuestro grupo (y en el mundo científico en general) tiene que enfrontarse a esta amenaza existencial, para mitigar y – hasta donde se pueda – evitar los impactos negativos que ya están surgiendo y los que van a surgir.

El grupo Ecología de Recursos Marinos

  • Presentación: Investiga las interacciones ecológicas entre organismos marinos y el medio utilizando aproximaciones muy amplias, que incluyen desde campañas de investigación pesquera-oceanográfica a experimentación en condiciones de confinamiento, con la intención de avanzar hacia un enfoque de ecosistema en la gestión de recursos marinos que garantice la conservación de la biodiversidad.