Desde 1994 dirige el IEGPS. ¿Cómo lo presentaría al público general?

Como un instituto de investigación que se creó en 1943, para dar continuidad a una institución previa -el Seminario de Estudos Galegos-, desaparecido en 1940; acaba de cumplir 75 años. A lo largo de varias décadas, cuanto menos hasta finales de los años setenta, fue la institución científico-cultural de referencia en el ámbito humanístico de Galicia, acogiendo en su seno a las principales personalidades de aquellos tiempos. En la segunda mitad de los años noventa inició una profunda reorganización, destinada a recuperar su actividad investigadora, que se centró inicialmente en el ámbito de la Historia y más tarde –durante casi una década- se extendió también a la Arqueología; esto era por entonces lo único viable, aunque nuestra aspiración iba más allá. Finalmente tuvimos que aceptar esa limitación. Desde el año 2000 el IEGPS se redefinió como centro mixto de titularidad compartida del CSIC y la Xunta de Galicia, de manera que siempre procuramos compaginar el desarrollo de nuestra labor investigadora con la difusión de sus resultados a través de las publicaciones y la organización de actividades de divulgación cultural.

Como director de un centro de investigación humanístico, ¿qué diferencias cree que hay entre el trabajo en ciencias y en humanidades?

Considero que son muy semejantes, por más que pueden apreciarse diferencias evidentes e importantes que afectan a su vida cotidiana y a la propia transferencia o divulgación de su actividad. Así, por señalar sólo un ejemplo, el anclaje principal de las investigaciones en el ámbito de las ciencias experimentales está en el propio laboratorio, mientras que en el ámbito humanístico suele estar fuera de su lugar de trabajo; por ejemplo, los archivos o bibliotecas. Lo dicho tiene mucho que ver con otra diferencia: los investigadores del ámbito humanístico acostumbran a mantener su actividad fuera de ese lugar y del propio horario de trabajo; a veces incluso producen más y mejor al margen de los mismos.

¿En qué se distingue el IEGPS de otros centros que puedan realizar actividades de investigación similares en Galicia?

La singularidad o la verdadera excepcionalidad del IEGPS viene marcada por su denominación y por su propia historia, que imponen la dedicación a los estudios gallegos… En sí mismo esto no debería ser un inconveniente, pero lo es, dada la dificultad de conjugar con éxito esta dimensión y compromiso en el escenario científico actual. Lamentablemente, es muy difícil escapar de ciertas etiquetas, que pesan además como una losa. Además de esto, no puedo obviar la diferencia más evidente y grave que arrastramos y que sin duda sorprenderá a quien nos conoce desde fuera y a la vista sólo de nuestros indicadores: una plantilla de investigadores extremadamente reducida. Es bueno y justo que lo diga y se sepa; por eso insisto: el IEGPS funciona bien o muy bien incluso, porque rinde y produce mucho -más de lo debería esperarse-, pero siempre con los riesgos de un motor permanente pasado de vueltas.

¿Qué destacaría de la actividad del IEGPS en el ámbito de la difusión y de la cultura científica?

El IEGPS siempre tuvo muy presente esta otra vertiente como un complemento necesario de su actividad investigadora. Creo recordar, porque lo hemos cuantificado con motivo de nuestro 75 aniversario, que en los últimos veinticinco años el número de las actividades de extensión científica y cultural que hemos organizado supera los tres centenares… Más allá de esto, que considero altamente ilustrativo, debo recordar también que tenemos muy presente la necesidad de transmitir y dejar testimonio de nuestra actividad, lo que canalizamos a través de publicaciones, a las que destinamos nuestros mayores esfuerzos y recursos. Menciono naturalmente la revista Cuadernos de Estudios Gallegos, reconocida y muy bien posicionada. Y con ella, claro, sus dos colecciones, los Anejos y las Monografías, por cuanto son referentes muy importantes en nuestro ámbito. Además, sin extenderme a las publicaciones fuera de colección (que son muchas), debo recordar por último la magnífica serie Galicia Histórica, que preparamos nosotros y que edita la Fundación Barrié.

¿Podría mencionar algunos ejemplos en los que investigaciones del IEGPS hayan contribuido especialmente a la mejora algún aspecto relacionado directamente con Galicia?

No es fácil mencionar ejemplos concretos, pues debería elegir entre un volumen ciertamente extraordinario de contribuciones relevantes. Permítame, de nuevo, que le ofrezca unos cifras que tengo muy frescas y que constituyen a mi entender el testimonio más incontestable de la larga, fecunda y brillante trayectoria del IEGPS: nuestra revista, Cuadernos de Estudios Gallegos, que porta con orgullo el Sello de Calidad de Revistas Científicas Españolas (otorgado por la FECYT), lleva publicados desde su aparición, en 1944, un millar y medio de artículos, firmados por más de medio millar de autores y con una extensión que supera las treinta mil páginas… Añadiré todavía el casi centenar y medio de obras monográficas, todas de referencia, que llevamos publicadas dentro y fuera de nuestras colecciones. Insisto, pues, en que no es fácil resaltar ejemplos particulares de nuestras contribuciones al conocimiento de la historia y cultura de Galicia.

¿Qué le diría a una persona que no considere una prioridad invertir en investigación?

La respuesta está en la misma pregunta. Es decir, que tenga bien presente que en este aspecto sólo cabe hablar de inversión y no de gasto. Las excepcionales circunstancias que vivimos en estos meses, en plena crisis del COVID-19, hacen innecesario cualquier otro comentario al respecto. Es verdad, claro, que esto probablemente no se aprecia o valora igual en relación con las ciencias humanas, pero es un error; no entraré en el detalle, pero sí aclaro que los resultados y efectos que producen a la sociedad son siempre rentables.

¿Y al personal de I+D+i que no considere relevante acercar sus investigaciones a la sociedad?

No creo que haya ningún científico refractario a la transferencia o la divulgación de sus investigaciones. Otra cosa bien diferente puede ser la dificultad para encontrar la ocasión y disponer del tiempo que ese esfuerzo añadido exige. Muchas veces no es fácil.